En nuestro tercer año desarrollando software para terceros, y con más de 75 aplicaciones (web y móvil) en las espaldas, en este post explicaré porqué hemos decidido no vender más proyectos cerrados conocidos por ser ejecutados en waterfall o cascada.

“No es por mí, es por ti…

En Lambdaloopers hemos enfocado y abordado los proyectos desde el inicio con metodologías ágiles. Aunque con el cliente firmáramos un proyecto cerrado, presumiblemente ejecutado en cascada, nosotros lo convertíamos internamente en ágil para aportar todos los beneficios que sabemos que conlleva el uso de esta metodología. En el post ¿Cómo se vive un sprint? se puede ver en más detalle cómo aplicamos estas técnicas internamente. 

Después de gestionar una gran variedad de proyectos de ingeniería de software, estamos convencidos de que, para maximizar el éxito e impacto del proyecto, el cliente debe también adoptar el modelo ágil en todas sus fases y matices (definición, ejecución, lanzamiento y pago del proyecto). 

Solo de esta manera podrá beneficiarse de todo lo que esta metodología ofrece y pone sobre la mesa. Se puede leer más sobre nuestro cambio de enfoque en el post Nueva década, nuevas iniciativas que mi socio Adrià Batlle escribió para inaugurar el año. 

¿Por qué hemos llegado a esta conclusión?

Una solución de software está viva, es dinámica, compleja y cambia de forma rápidamente según factores externos. Si Bruce Lee fuera millennial nos compartiría su sabiduría con un “Be software my friend”. 

Demasiadas son las veces que los clientes utilizan el argumento, en mi opinión erróneo, de “necesito un presupuesto cerrado, tus servicios son similares a remodelar la cocina”. Muchos somos capaces de combinar unos colores, abrir más los espacios o poner unas mamparas más bonitas, pero pocos de crear una solución digital que afecte o cambie la vida de cientos, miles o incluso millones de personas sin siquiera conocerlas. 

”Pero… ¿cuánto me costará el proyecto? Necesito un presupuesto cerrado para justificarlo con dirección.” 

Una de las virtudes de contratar los servicios de desarrollo en agile es que el cliente puede destinar los recursos que considere oportunos para el proyecto. El equipo contratado, se puede activar y desactivar según las necesidades. 

Entendemos que con el desarrollo de una solución se quieran conseguir ciertas funcionalidades para aportar a los usuarios, clientes o stakeholders. En este caso hacemos el proceso inverso: 

Dime qué presupuesto quieres destinar y qué objetivos deseas conseguir y te ayudaremos a definir el producto digital que se ajusta a tus requerimientos. Siempre, buscando la funcionalidad que aporte mayor valor y que suponga un menor coste/riesgo para el cliente.

Imágen 1. Metodología ágil empleada en Lambdaloopers

Agilidad, Rapidez y Transparencia

Nuestro planteamiento para aplicar las metodologías ágiles en todas sus fases y matices reside en una idea muy clara y fácil, a la vez que compleja: aportar el máximo valor de manera contínua y entendible para el cliente

Para aportar este valor, nos servimos de 3 palancas: Agilidad, Rapidez y Transparencia

Agilidad + Rapidez

Utilizamos estas dos propiedades para aportar valor con la mayor brevedad posible en vistas de lanzar una primera solución que permita testear el mercado, recibir feedback de los usuarios e iterar consecuentemente. 

En la mayoría de proyectos vemos como las especificaciones iniciales se transforman y evolucionan una vez las ideas plasmadas en hojas de requerimientos y prototipos se materializan en una primera versión del producto. 

A nivel de proyecto, es en este proceso donde debemos ser capaces de focalizarnos en el cambio y no en el plan de proyecto trazado inicialmente y con menos conocimiento de causa.

Esta focalización en el cambio permite aplicar una de nuestras herramientas clave en el desarrollo de un proyecto: la planificación dinámica. Ésta permite iterar el backlog de trabajo, siendo capaces de re-priorizar, reordenar y redefinir las tareas (funcionalidades) planteadas inicialmente. Poder hacer esta planificación dinámica aumenta sustancialmente las probabilidades de éxito del proyecto. 

Focalizarnos en el cambio y realizar una planificación dinámica, permite captar la realidad de la manera más exacta y pura posible. Cuando lo conseguimos es cuando aportamos el mayor valor de negocio. 

Transparencia

El enfoque ágil permite tener una alineación de expectativas continúa con el cliente. No solo cambiarán sus ideas y visiones a lo largo del proyecto sino que el mercado y otros factores externos irán variando objetivos y expectativas. 

Esta alineación continua se fundamenta en tener canales de comunicación directos y abiertos donde poder compartir toda esta información relevante para el desarrollo del proyecto. 

Poder plantear el cobro del proyecto de manera ágil hará que estas conversaciones se centren en 

  1. cómo iterar el producto y su propuesta de valor en vez de 
  2. qué funcionalidades viejas u obsoletas intercambiamos por las nuevas y fabulosas ideas.

Centrar los esfuerzos semana tras semana en el punto 1 en lugar del punto 2 supone un valor agregado comparable a la magia del interés compuesto en el mundo de las inversiones. 

Esta alineación continua y comunicación directa, permite eliminar la denominada caja negra o black box del proyecto, aumentando la transparencia y manteniendo al cliente enterado y consciente de cada pequeño paso en el camino. Contrariamente a que se encuentre un proyecto desconocido para él después de medio año de trabajo, tal y como pasa en los proyectos en cascada. 

Todo siempre con el objetivo de aumentar el valor de negocio y el impacto del proyecto. 

Eduard Barroso
Director de Negocio @Lambdaloopers

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