La figura del emprendedor actual recuerda a la del aventurero en siglos pasados: desde los viajes de Marco Polo por Asia pasando por las aventuras de David Livingstone en África, siempre ha habido segmentos de la población que ha querido ir un poco más allá…

Pero… ¿Estaban realmente listos para emprender estos viajes? ¿Cómo se habían preparado?

“¿Cómo puedo estar seguro que estoy preparado para lanzarme a emprender?”

La realidad, es que nunca la preparación será suficiente y será muy difícil que tengamos la idea billonaria que nos convertirá en un unicornio. Aún así, el emprendedor tiene esa vocación y convicción que le permite empezar a andar sin mirar atrás.

Los emprendedores, como los aventureros, deben estar constantemente analizando y balanceando riesgos: puedo recorrer unos km más y acercarme al río pero está oscureciendo y dentro de poco la noche caerá sobre nosotros…

Inicialmente, cuando uno se prepara para emprender, tiene maneras de mitigar el riesgo, y se pueden agrupar en 4 categorías:

Soporte

Se necesita apoyo, mucho y de todos los tipos, para poder iniciar una aventura: 

  1. Apoyo económico personal. La falta de ingresos y coste de vida no deben interferir ni hacer que se tomen decisiones malas y/o apresuradas. 
  2. Apoyo personal. Los family and friends no solo aportarán los primeros “k’s” sinó que deberán estar preparados para aportar el soporte más importante, el moral.
  3. Apoyo profesional. Lanzarse a emprender sin uno o más mentores que supervisen los pasos y ofrezcan contactos es un error principal.
  4. Apoyo de un equipo. El soporte más importante, y el que muchas veces más se descuida. Emprender no es cosa de 1, y desde el minuto 0 hay que contar con un equipo sólido y comprometido con el proyecto. 

Planificación

Salir de un entorno corporate, por ejemplo, para lanzarse a emprender no quiere decir que la estructura y formalidades se conviertan en caos y desorganización. Para emprender con seguridad hay que planificar, y mucho:

  1. Entender que el emprendedor es un inversor: invierte una cantidad de dinero a un precio inicial, con el afán de recuperarlo a un precio superior. Por lo tanto, y como todo inversor, la planificación económica y financiera es capital para empezar a emprender.
  2. La visión debe ir acompañada de un roadmap detallado. No solo a nivel financiero, sino también a nivel de hitos contemplando desarrollo de producto, alianzas estratégicas, etc. 

Adaptación

Ser resiliente y fiel a la idea, equipo y ejecución es importante, pero se debe balancear con la flexibilidad necesaria para saber escuchar y, en algunos casos, adaptar para mejorar o incluso modificar la propuesta de valor o producto. 

Tener un mindset entrenado y preparado para recibir críticas, opiniones y saber cómo sacar el máximo provecho de ello es, sin ninguna duda, principal antes de empezar la aventura.

Motivación

Finalmente, y como punto más destacable, hay que estar seguro de sentir una pasión enorme no solo por el producto/servicio sino también por el proceso y camino. 

Esta pasión, que no debe estar relacionada con un premio relacionado con dinero, fama o poder, es la que dará la energía y adrenalina suficiente para salir adelante de todas las circunstancias y dejar la huella de tu visión y misión en este mundo.